Economía no descarta “sorpresas positivas” en el mercado laboral

El titular de Economía ha afirmado que hay “muchos hechos que señalan que se puede invertir la situación” y ha recordado que todo ello tiene que ver con la recuperación del ciclo económico. Además, el ministro ha dicho que España está en la culminación de un proyecto y “dando la vuelta a una situación que estuvo al borde del colapso a mediados de 2012″.

De Guindos, que ha hechos estas consideraciones en la clausura del foro económico, organizado por Financial Times, ha dicho que España “está saliendo del bosque” y ha asegurado que si hace unos años alguien dice que la tasa de desempleo sería del 26% “no lo hubiéramos creído”.

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El decálogo del Emprendedor

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Dejar los miedos a un lado es fundamental para atreverse a acometer una empresa.

Hay que actuar y olvidarse de excusas que solo paralizan nuestras capacidades y virtudes

La RAE define emprender como acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro. Según la definición literal, todos somos emprendedores, en mayor o menor medida. Todos tenemos objetivos en la vida y sueños, y muchos de ellos se iniciaron en una pequeña idea, una propuesta o una ilusión.

Porque emprender no solo es empezar, sino que todos lo asociamos a términos como miedo, fracaso, éxito, dinero o reconocimiento. Si decidimos emprender, deseamos triunfar. A nadie se le pasa por la cabeza la idea de acometer un negocio por el simple hecho de divertirse. La idea es que la propuesta tenga valor, se convierta en un medio de vida y, si todo acompaña, en una futura empresa.

Los emprendedores exitosos son un espejo en el que mirarse y también una fuente de envidia, porque ellos se atrevieron. ¿Por qué son especiales, por qué ellos pudieron? La iniciativa no viene genéticamente determinada, está más relacionada con la personalidad fruto del aprendizaje, la experiencia, la observación de modelos y otros condicionantes.

El emprendedor, entre otros, se define como una persona:

Valiente. La valentía es esfuerzo, es ser capaz de asumir retos sin miedo. El valiente no es la persona temeraria que salta a una piscina vacía, sino aquella que valora una situación, la analiza desde distintos puntos de vista y da un paso al frente

El emprendedor se siente motivado cuando sale de la zona de confort. No se trata de huir de lo fácil, de lo controlable, seguro y tranquilo, pero sí de ser consciente de que ello puede impedir crecer por el miedo a lo desconocido.

Plantearse lo que se quiere. Hay que plantear un objetivo, ver qué recursos hay para alcanzarlo, y por qué es importante hacerlo. A partir de ahí, hay que actuar, olvidando excusas que empiezan por “y si…” Si no actuamos, nadie lo hará por nosotros.

Trabajar con un punto de no retorno. Ejemplos de esto se encuentran en actividades deportivas como la escalada libre, en la que una vez iniciado el ascenso, dado que no va sujeto a ningún punto de seguridad, no queda más remedio que terminar la subida. No se puede bajar los brazos ni perder tiempo…

Pensamiento orientado al éxito y optimismo. Las emociones y las conductas vienen en parte determinadas por cómo nos enfrentamos a las situaciones. Hay que tener confianza, verbalizarlo si es necesario: “Puedo hacerlo, estoy preparado, el que algo quiere algo le cuesta, ¿quién dijo que esto iba a ser fácil?”.

Creer en la buena suerte. Las personas que dicen tener buena suerte, como ha concluido Richard Wiseman en varios estudios, se orientan hacia ella. Viven en un mundo plagado de oportunidades que ellos mismos fabrican y de las que participan. Las personas que creen en la suerte, de alguna manera, la atraen.

Estabilidad emocional. Un emprendedor no puede ser una persona con emociones tipo montaña rusa. Más bien trata de manejar sus emociones. No se pone de los nervios cuando algo va mal, ni eufórico cuando va bien. Mantiene una actitud serena y equilibrada que transmite paz a los demás.

Saber sufrir. Al emprendedor nadie le dijo que sería fácil. Sabe que se enfrenta a la burocracia, los obstáculos y los errores, incluso a los que le copian la idea. El emprendedor cuenta con que tiene que invertir tiempo, dinero, realizar una labor comercial, mantener relaciones profesionales, comidas y cenas que muchas veces acaban en nada. Pero sabe que esta implicación y este compromiso son la única manera de dar valor a su idea y luchar por ella

Tener control interno para interpretar el éxito y el fracaso. Cuando conquistamos o perdemos algo, ¿a qué lo achacamos? Si somos capaces de ver nuestras fortalezas, las podremos potenciar. No malinterpretemos la humildad. No se trata de pavonearse y alardear de nuestra inteligencia. Se trata de detectar qué nos hace competentes, competitivos y eficaces. Las claves del éxito y el fracaso están en nuestro interior.

Ser apasionados. Cuando perdemos la pasión, perdemos todo. Los profesionales de éxito son personas que se dedicaron a su vocación, a lo que les apasionaba, sin pensar si convenía o no, si era una profesión con salidas o no lo era

Autora: Patricia Ramirez. Twitter: @Patri_Psicologa

Fuente: El País Semanal